miércoles, 23 de mayo de 2012

Fijación

Nenas complejas, rivotrilizadas,
estresadas, psicopatologizadas,
neuróticas de uñas largas.

Estigmatizadas, magas y locas,
tortas tatuadas, desubicadas,
putas, brujas cansadas.

En tu hoguera quemadas,
eróticas, indeseadas,
sin cajita feliz envasadas.

Existen para ser tocadas,
grafiadas, revolucionadas;
jamás alcanzadas ni atrapadas.




Que si me gustaste, fue porque te parecías a Muerte (a la mía).




sábado, 12 de mayo de 2012

Dedos en la nuca

Un cumplido que descalabra 
resbalando por tu cuello.
Éste, el olor de los hombres

en manos que marcan lo que 
siempre fuiste, delicia,
rozarte en dibujos enredados.
Te observo en movimiento 
descifrar el animal en
tu espalda fina, frágil, 
agazapado o asustado. 
Un delirio ígneo a plena 
luz que repta por los pies 
desnudos y tus muñecas
desautomatizándome. 

miércoles, 18 de abril de 2012

Insurrecto

Todo lo que la asusta le socava los pulmones. Todo lo que la persigue le apunta a la garganta. Porque uno tras otro se le rompen los castillos, con foso, puente levadizo y lo demás. Caen como una explosión programada al ritmo de la música de negros que le dejaron y que se le pegó. No sabe cómo detener lo que ya está en marcha. Las palabras ahora son inútiles, especialmente los ruegos. Caer de rodillas le deja raspones que no la hacen llorar. Se entretiene con otras armas ingeniosas, de las que que no sirven para defenderse, que se la llevan de la rutina. La única opción es entregarse al tiempo y lo sabe, pero se re-niega; le molesta la espera. Ya no puede esperar. No sabe hacerlo, porque la quietud la ahoga. No sabe callarse, no sabe porqué todo desaparece, no sabe que ser sumisa no es lo que le toca.
Porque el sentimiento, volverá. Lo sabe. Una y otra vez la causalidad le arma rayuelitas en las esquinas, en direcciones diferentes. Y si no las encuentra, se las busca. Encuentra mil formas de escapar de la hora muerta, de lo que debería, de lo que no está en sus libros, de lo que no alaba. Cuando se reinvente, lo sentirá otra vez. Aunque las caídas le dejen cascaritas rojas, todas las personas que lleva en sí la putean hasta que se vuelve a parar. Mil veces, en mil años, en mil almas. Todo lo que siente cambiará.

lunes, 16 de abril de 2012

Inmedicable

La costumbre de que le rompan el corazón, lo insensibiliza. Ya es sólo un trámite, un número de teléfono menos. Vuelve siempre a los mismos lugares, las mismas canciones, las mismas noches de insomnio. Los sueños cambian, a veces, un poco. Sólo un poco. La pregunta de fondo, sin embargo es siempre la misma maldita incógnita. Los días siguen, a la luz del sol todo se ve brillante, pero cuando se va, sólo el tacto lo salva. Lo salva del agujero. Su quietud es sólo una ironía, su deseo más ardiente es entrar en combustión espontánea y desaparecer. Es sólo una fase del péndulo, dice. Un momento en la hamaca en la que se queda suspendido antes de volver atrás. El cuerpo no tiene nada que ver, no. Es la cabeza, es el sueño, es el anhelo. Es el aire, es ella, es el agua, es ella, es el fuego. Fuego, sobre todo, el incendio del verano anterior, una promesa que se quedó a medio camino, un fallido, un incompleto. Tenía las manos arrugadas. Tenía los pies descalzos. Temía que lo encontrara. Temía que hubiera un más allá.